Los resultados trimestrales de las grandes tecnológicas dejaron claro que la nube sigue vendiendo como pan caliente, pero los inversores se fijaron en otra cosa: los centros de datos están devorando el efectivo como un adolescente en una pizzería. El Nasdaq 100 cayó un 6,7 por ciento en octubre, su peor mes desde las tarifas de marzo de 2025. Los analistas ya advierten que no todas las empresas van a salir airosas de esta carrera.
Alphabet sufrió la mayor caída de su historia al bajar un 13 por ciento en un solo día. La matriz de Google reportó ventas flojas en búsquedas y, por segundo trimestre seguido, flujo de caja libre negativo, algo que nunca le había pasado desde que cotiza en bolsa. Amazon no se quedó atrás: su flujo de caja libre negativo superó las previsiones y sus acciones bajaron un 5,6 por ciento en dos jornadas, el peor desempeño desde julio.
Meta subió su presupuesto de capital y la acción perdió un 12 por ciento desde entonces. La perspectiva de su calificación crediticia pasó de estable a negativa porque nadie sabe cuándo los gastos empezarán a generar más ingresos que deudas. Los inversores ya castigan a quien gasta sin demostrar que el retorno llegará pronto.
Microsoft presentó crecimiento en Azure y casi 19 mil millones de dólares en flujo de caja libre, pero aun así sus acciones bajaron. ServiceNow y Fortinet sufrieron desplomes del 31 por ciento y recortes de previsiones que encendieron alarmas en todo el sector del software. El mercado empieza a preguntarse quién sobrevivirá cuando la inteligencia artificial se coma los márgenes.
El gasto en centros de datos sigue subiendo sin freno. Meta tiene compromisos por 825 mil millones de dólares y Alphabet superó el billón. Los analistas coinciden en que la fiesta de la IA ya pasó de “invertir para crecer” a “enseñar que esto genera dinero de verdad”, y quien no lo demuestre recibirá un golpe en la bolsa que dolerá como resaca de fin de semana largo.




