La caída de las acciones tecnológicas golpeó con fuerza a los fanáticos de la inteligencia artificial. El índice Nasdaq 100 perdió un 3,5 por ciento en un solo día, la mayor baja desde junio. Los inversores abandonaron en masa los chips y las promesas futuristas para refugiarse en bonos del Tesoro y acciones de consumo básico que antes consideraban aburridas.
Intel sufrió un desplome del 29 por ciento, el peor en más de cuatro décadas, tras anunciar previsiones de ventas flojas. Nvidia y Broadcom también cayeron arrastradas por el mismo pánico. Amazon y Alphabet bajaron pese a mantener sus planes millonarios de inversión en inteligencia artificial mientras sus negocios principales se enfriaban.
Los fondos de cobertura perdieron un 3,3 por ciento en el mes y los gestores de largo plazo sufrieron su peor desempeño relativo desde 2021. Mientras tanto, los sectores defensivos como servicios públicos y bienes de consumo subieron más del 10 por ciento. Los bonos del Tesoro a largo plazo ganaron más del 5 por ciento, su mejor mes en más de un año.
Algunos operadores minoristas decidieron ignorar el miedo y compraron fuerte en la baja. El ETF apalancado de semiconductores SOXL recibió entradas récord de 7 mil millones de dólares. El TQQQ, que replica el Nasdaq con triple apalancamiento, captó 2 mil millones más en el mismo período.
La energía también brilló porque el precio del crudo subió y ofreció un colchón inesperado. Las acciones con menor volatilidad superaron a las más arriesgadas por la mayor diferencia desde 2002. Los gestores ahora buscan activos que no tengan ninguna correlación con la inteligencia artificial, aunque admiten que resulta cada vez más difícil encontrarlos.




