Padre de Checo defiende cierre en Reforma y manda a criticones a tomar el camión

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Antonio Pérez Garibay salió al quite para defender el Show Run de su hijo Checo con el Cadillac en Paseo de la Reforma. Según él, más de cien mil personas se acercaron gratis a ver el espectáculo, algo que no pasa todos los días en una avenida que normalmente solo sirve para que los autos avancen a paso de tortuga. Los que se quejaron del tráfico quedaron como los típicos que arman escándalo por cualquier cosa que altere su rutina.

Los críticos gritaron al cielo por los cierres y hasta mencionaron descuentos salariales, pero Garibay los mandó a callar con un argumento directo: olvídate de eso, la gente llegó desde la noche anterior para agarrar lugar. El evento, respaldado por General Motors y el Gobierno de la Ciudad de México, permitió que aficionados sin billete para el Gran Premio vieran a un piloto mexicano en acción. Comparó el caos con el que genera una lluvia fuerte y dejó claro que esto se hace en Nueva York, China o Japón sin tanto drama. Quienes lo llamaron “pan y circo” recibieron la respuesta más mexicana posible: si lo haces está mal y si no lo haces también.

La exhibición no formó parte de la Fórmula 1 oficial, pero sirvió para poner a la capital en el mapa mundial. La Secretaría de Seguridad Ciudadana mandó más de cien policías, vehículos y hasta vigilancia aérea para que todo saliera en orden. Garibay recordó que Checo ya suma trescientos Grandes Premios y que Cadillac renovó por tres años más, lo que garantiza que el mexicano siga compitiendo cerca de su afición. Los beneficios económicos del Gran Premio, insistió, superan cualquier molestia temporal.

Al final, el mensaje quedó claro: mientras unos se enojan por el tráfico, otros celebran que la ciudad se muestre al mundo sin cobrar entrada.

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