El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó que la economía mexicana avanzó 0.9 por ciento en el tercer trimestre respecto al trimestre anterior. Este resultado marca dos periodos seguidos de expansión, aunque más lento que el 1.4 por ciento del trimestre previo. Los analistas ya esperaban algo parecido, así que nadie se llevó las manos a la cabeza.
Las actividades terciarias, es decir servicios y comercio, fueron las que más empujaron con un aumento de 1.1 por ciento. Las secundarias, que incluyen industria y manufacturas, subieron 0.8 por ciento. En términos anuales el avance llegó a 3.2 por ciento, la mayor expansión en doce trimestres y por encima de lo que pronosticaba el consenso.
El efecto de arrastre estadístico para todo el año se ubicó en 1.8 por ciento, según el economista Alberto Ramos. Entre enero y septiembre el crecimiento acumulado también alcanzó 1.8 por ciento, muy superior al 0.1 por ciento del mismo periodo del año anterior. La comparación anual se benefició porque en 2025 hubo una ligera contracción.
Los especialistas señalan que el crecimiento sigue siendo heterogéneo y no todos los sectores avanzan al mismo ritmo. Algunos parecen ir en patineta y otros en triciclo con llanta ponchada. El resultado superó las expectativas pero no provocó fuegos artificiales en las calles.
Al final la economía mexicana sigue avanzando, aunque con la energía de quien ya desayunó tres tacos y necesita una siesta. Los números están ahí, pero la fiesta sigue siendo modesta y con luces tenues.




