Franco Colapinto llegó a la Ciudad de México y descubrió que el público local lo trata como si hubiera nacido en el barrio de al lado. Durante la conferencia previa al Gran Premio en el Autódromo Hermanos Rodríguez, el piloto de Alpine contó que los aficionados mexicanos le dan un abrazo que ni el mate caliente logra igualar, mientras recordaba que antes de su llegada Sergio Pérez era el ídolo que seguían los argentinos desde la tele.
La presencia de tres latinoamericanos en la parrilla ha convertido las gradas en una especie de reunión familiar donde argentinos, mexicanos y brasileños comparten banderas sin romperse los dientes. Colapinto ocupa el doceavo lugar del campeonato con veintisiete puntos y su mejor resultado es un sexto puesto. Alpine ya confirmó que seguirá junto a Pierre Gasly en 2027, lo que le da la tranquilidad de un contrato firmado con sello y todo.
El circuito a más de dos mil doscientos metros de altura obliga a los monoplazas a sudar más que un turista en el Centro Histórico. Las largas rectas podrían ayudar al motor del Alpine, pero el piloto advirtió que habrá que ver cómo responde el auto cuando el aire escasea. Colapinto busca regresar a los puntos sin penalizaciones que lo manden al fondo de la parrilla.
El argentino recordó sus días difíciles con Williams en 2024, especialmente el Gran Premio de Las Vegas donde sintió que todo se derrumbaba como un castillo de naipes en pleno vendaval. Ahora, con estabilidad en Alpine, disfruta del respaldo mexicano que antes solo le daba el Checo. La rivalidad en pista existe, pero el afecto fuera de ella parece más fuerte que cualquier adelantamiento en la recta principal.




