La farmacéutica Merck sorprendió a Wall Street al subir su previsión de beneficios para todo el año tras unos resultados del tercer trimestre que superaron las expectativas. Las ventas alcanzaron dieciocho mil cien millones de dólares, impulsadas sobre todo por Keytruda, el medicamento contra el cáncer que sigue vendiéndose como churros. La empresa también elevó el límite inferior de sus estimaciones de ventas en quinientos millones de dólares y ajustó sus ganancias por acción entre dos coma setenta y siete y dos coma ochenta y dos dólares.
Las acciones de Merck subieron casi un tres por ciento antes de la apertura del mercado y acumulan ya un treinta y cuatro por ciento de ganancia en lo que va del año. Mientras tanto, la compañía sigue corriendo para preparar la siguiente generación de medicamentos antes de que las patentes de Keytruda expiren a finales de la década. La versión más nueva del fármaco, llamada Keytruda Qlex, generó ochocientos treinta millones de dólares en el trimestre, aunque su lanzamiento en Europa ya tropezó con una prohibición judicial por una disputa de patentes con otra empresa.
En un congreso europeo sobre cáncer, Merck presentó avances de tratamientos experimentales, entre ellos una vacuna personalizada contra el melanoma desarrollada con Moderna. Los resultados, filtrados antes de tiempo, no convencieron del todo a algunos inversores que esperaban datos más espectaculares. Otro medicamento experimental, el sacituzumab tirumotecán, mostró mejoras en pacientes con cáncer de endometrio avanzado, aunque todavía falta ver si logrará convertirse en otro éxito masivo.
Otros productos clave como la vacuna contra el virus del papiloma humano Gardasil y el tratamiento Winrevair para una enfermedad pulmonar rara también superaron las estimaciones de los analistas. Sin embargo, las ganancias ajustadas por acción bajaron respecto al año anterior debido al aumento de los gastos en investigación y desarrollo. La empresa parece atrapada entre el éxito actual y la necesidad urgente de inventar el próximo remedio que mantenga el negocio a flote cuando Keytruda pierda su exclusividad.
Al final, Merck celebra el aumento de sus pronósticos mientras lidia con demandas por patentes y resultados mixtos en sus experimentos más esperados. El mercado aplaude las cifras, pero la farmacéutica sabe que el verdadero desafío llegará cuando los competidores puedan vender versiones más baratas de su estrella actual.




