El tapatío Saúl Canelo Álvarez ya está en Riad, Arabia Saudita, listo para pelear el sábado 31 de octubre contra el invicto franco-camerunés Christian Mbilli por el título supermediano del Consejo Mundial de Boxeo. Tras más de un año sin subir al ring, el mexicano llegó con mariachis que pusieron el grito en medio del desierto, como si llevaran tacos al menú de camellos.
El pugilista jalisciense dejó claro que su único plan es recuperar el cinturón. En entrevista con Azteca Deportes aseguró que peleará donde sea necesario para volver a ser campeón. Durante su concentración respondió a las dudas sobre el viaje a territorio saudí y reiteró que su meta es clara: ganar el título mundial. Mbilli llega con marca de 29 victorias y un empate en 30 peleas, pero Canelo llega con la experiencia de 63 triunfos en 68 combates profesionales.
La función forma parte de la cartelera México contra el Mundo y será la tercera pelea del contrato de cuatro encuentros que el mexicano firmó con Turki Alalshikh. Antes venció por decisión unánime a William Scull en 2025 y ahora busca el fajín que perdió ante Terence Crawford en septiembre del año pasado. Canelo ya se operó el codo y está listo para volver a la actividad después de la pausa por recuperación.
El tapatío ha dicho que tomará las cosas pelea por pelea y que después del 31 de octubre definirá sus próximos compromisos. La velada también incluye a Jaime Munguía, Rafael Espinosa y Alan David Picasso, mientras que Lindolfo Delgado se bajó por precaución ante posibles riesgos en la zona. Canelo, en cambio, mantiene el enfoque en el cuadrilátero y en la meta de volver a ser campeón mundial.
La llegada con mariachis convirtió la capital saudí en una fiesta temporal de mariachi y guantes, recordando que el boxeo mexicano no necesita pasaporte para sentirse en casa. Canelo subirá al ring con la misma determinación de siempre, sin distracciones ni excusas, solo con ganas de colgarse el fajín que considera suyo.




