En el Autódromo Hermanos Rodríguez se prepara una fiesta que parece sacada de una película de acción interminable: Sergio Checo Pérez disputará este fin de semana su carrera número 300 en la Fórmula Uno, justo donde todo empezó para él en México. La undécima edición del Gran Premio de la Ciudad de México recibe al piloto regiomontano con más ganas que un estadio lleno de aficionados al fútbol un domingo cualquiera.
Noel León, el joven de Fórmula 2 que acompaña a Checo en su tradicional paseo de la pista a la cancha, contó que el regreso del piloto tras un año ausente convierte el evento en algo casi legendario. “Trescientos grandes premios en casa, eso no se ve todos los días”, soltó León, quien reveló que Checo lo convenció de no abandonar el camino cuando todo parecía cuesta arriba. El apoyo del experimentado corredor evitó que León emigrara a la IndyCar y lo mantuvo firme rumbo a la categoría reina.
La noticia de que la Fórmula 2 llegará oficialmente al autódromo en 2027 solo aumentó la euforia. León celebró el esfuerzo de los organizadores y deseó que la Fórmula Uno siga visitando México por muchos años más. Incluso fantaseó con sumar Fórmula 3 y Fórmula 4 para armar un fin de semana completo de categorías. Mientras tanto, sigue sumando puntos para la superlicencia de la FIA, con la meta clara de algún día correr junto a Checo.
Al final, León resumió su plan con la serenidad de quien sabe que el camino es largo pero controlable: hacer todo lo que esté en sus manos a la perfección. Entre risas y recuerdos, el mensaje quedó claro: México sigue escribiendo su propia historia en el automovilismo sin pedir permiso a nadie.




