El presidente brasileño soltó una perorata digna de una telenovela de las cinco cuando se enteró de que Flávio Bolsonaro había despegado hacia el norte como rata que huele gato. Según Lula, la familia entera tiene a Estados Unidos como primera patria y a Brasil como el sitio donde solo van a cobrar cheques y esconder pasaportes.
El mandatario recordó que él mismo abrió sus cuentas, sus llamadas y hasta los intereses de sus cinco hijos ante la Justicia Electoral, como quien enseña el DNI en un control de alcoholemia. Bolsonaro, en cambio, prefirió no mostrar nada y ahora vuela a Miami a reunirse con su hermano Eduardo, que ya anda escondido allá con una condena de cuatro años colgando del cuello.
Lula lo resumió con la delicadeza de un portero de fútbol después de un penalti fallado: “Brasil es su segunda patria, la primera es lamer botas yanquis”. Mientras tanto, las autoridades brasileñas cancelaron los pasaportes de la familia y el Supremo investiga si la campaña se financió con dólares y si manipularon algoritmos como quien arregla un partido de las inferiores.
Los Bolsonaro ya tienen visado estadounidense garantizado. En Brasil solo les queda la opción de demostrar su honestidad por videoconferencia… desde la primera patria, claro.




