Grupo Carso volvió a sacar crudo de los campos Ichalkil y Pokoch, que aún comparte con Lukoil, la petrolera rusa sancionada por Estados Unidos. La subsidiaria Zamajal reactivó dos pozos y alcanzó 15 mil barriles diarios a finales de septiembre, mientras prepara otros dos más. Todo esto ocurre bajo una licencia temporal de la OFAC que permite mantener las operaciones pero no vender ni comprar activos libremente.
El plan es ambicioso: llegar a nueve pozos en 2027 y luego comprar plataformas para llegar a quince. Cada pozo puede rendir entre cuatro mil y seis mil barriles diarios, siempre que el precio del petróleo acompañe. Mientras tanto, la empresa sigue esperando la autorización definitiva para quedarse con el cien por ciento del bloque, trámite que lleva casi un año.
Las cifras de la división petrolera mejoraron de golpe. Zamajal reportó ventas por casi tres mil millones de pesos, un aumento de 446 por ciento respecto al año anterior, y logró una utilidad neta de 119 millones. El resto de los proyectos con Pemex siguen en etapa de desarrollo y por ahora solo generan gasto de capital.
El directivo Alejandro Aboumrad González describió el plan de inversión como agresivo, aunque no reveló montos. Los márgenes dependen del precio del crudo y de cumplir las cuotas de producción en los campos marinos, pero no en Ixachi, que solo requiere perforar. Lukoil, mientras, sigue buscando comprador para sus activos internacionales debido a las sanciones.
Slim ya tiene las autorizaciones mexicanas, pero el verdadero obstáculo sigue en Washington. La OFAC administra las licencias y, por ahora, solo permite mantener la operación sin que nadie se quede con todo. El conglomerado sigue esperando el sí definitivo para convertir a Zamajal en dueña única del negocio.




