El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva subió al escenario en San Pablo, rodeado de miles de simpatizantes, y soltó un agradecimiento que sonó más a broma de bar que a discurso oficial. Señaló con el dedo al diputado André Janones y lo llamó “nuestro general”. El público rugió. Janones, un tipo que antes cobraba boletos en los autobuses de Minas Gerais, acababa de dirigir un ejército ficticio que, según Lula, levantó la moral de la tropa y le arrebató la victoria a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta.
Janones, de 42 años, creó el canal “Ejército de Lula” en WhatsApp apenas un día después de la primera vuelta. En menos de tres semanas juntó más de diez millones de seguidores. Desde allí impartía órdenes como si dirigiera una guerra: saturar comentarios, fabricar tendencias y contraatacar cualquier mentira que circulara. El propio Lula se declaró “mariscal” de ese batallón digital y pidió que no se disolviera tras la victoria. Janones lloró en el escenario mientras lo abrazaba. Nadie esperaba que un ex afiliado del PT que se había ido del partido en 2012 terminara recibiendo honores como si fuera un héroe de guerra.
Antes de mandar millones de mensajes, Janones se había hecho notar en 2018 grabando videos durante la huelga de camioneros. El formato vertical y el lenguaje directo le funcionaron tan bien que lo eligieron diputado dos veces. En 2022 incluso lanzó una precandidatura presidencial que abandonó para apoyar a Lula. Su libro “Janonismo Cultural” resume la receta: nada de discursos largos, solo titulares alarmantes, lenguaje llano y apelar directo a las tripas del público. La Justicia Electoral lo miró con lupa durante toda la campaña, pero el canal siguió funcionando entre suspensiones y reactivaciones.
Al final Lula aprovechó el momento para advertir que habrá que regular las plataformas digitales que, según él, metieron la mano desde afuera. Mientras tanto, el ex cobrador de autobús sigue siendo el general de un ejército que ahora tiene que ayudar a gobernar. La multitud lo ovacionó. Janones, entre lágrimas, probablemente ya estaba pensando en el próximo mensaje de voz para sus diez millones de soldados.




