En Milán, esa ciudad que presume de ser la capital del lujo italiano, miles de jóvenes decidieron salir a la calle este sábado para quejarse del precio de todo, desde el alquiler hasta la pizza que ya cuesta como un viaje a la luna. La marcha empezó cerca del Castillo Sforzesco y terminó en la periferia, con la gente coreando consignas tan originales como “Meloni vaffanculo” y otras que parecían sacadas de un programa de variedades mal escrito.
El gobierno de Giorgia Meloni, preocupado por que la cosa se pareciera a los saqueos de la semana anterior, mandó a 1400 agentes, incluidos 500 militares de la Brigada Folgore. O sea, trajeron al ejército como si fueran a invadir un país y no a vigilar a unos estudiantes quejándose de que no pueden pagar el alquiler. Los manifestantes, en plan adulto responsable, recordaron que el dinero público va a las armas mientras los barrios periféricos siguen pareciendo decorados de una película de zombis.
Uno de los manifestantes, un tal Davide de 23 años, resumió la situación con la claridad de quien ya ha discutido con la suegra: “Protestamos porque el gobierno gasta en misiles pero no en educación ni en gente que necesita ayuda”. Otro estudiante, Michele, añadió que el país está en parálisis política y que la única respuesta oficial a las quejas es mandar más policía, como si el malestar social se resolviera con porras en lugar de soluciones.
Al final, la jornada transcurrió sin incidentes graves, aunque el centro histórico parecía un plató de película de acción con militares en cada esquina. Los jóvenes volvieron a casa convencidos de que, por lo menos, habían conseguido algo más útil que ver otra vez el telediario.




