El congreso de Agrupación Nacional en Orleans terminó con Bardella celebrando su reelección sin que nadie se atreviera a presentarse en contra. El joven de 31 años obtuvo prácticamente la unanimidad, lo que en política equivale a que todos levantaron la mano por inercia o por no querer discutir en la sobremesa. El resultado cayó como anillo al dedo para un partido que prefiere los números redondos antes que las sorpresas incómodas.
Marine Le Pen, candidata presidencial para el año próximo, ya adelantó que Bardella será su primer ministro si gana. Las encuestas le dan una ventaja cómoda, así que el anuncio suena más a reparto de tareas que a especulación. En Orleans, mientras tanto, dirigentes de izquierda y sindicatos organizaron una marcha para protestar contra la formación de extrema derecha, recordando que no todos celebran las mayorías aplastantes.
Bardella enfrenta acusaciones de comentarios antisemitas formulados hace más de una década, según el medio Mediapart. Él negó todo, interpuso una demanda por difamación y el medio respondió publicando lo que considera pruebas de sus afirmaciones. El escándalo llegó justo cuando el partido intentaba proyectar una imagen más presentable ante los votantes indecisos.
El ambiente en Orleans combinó la fiesta interna con la manifestación en la calle, dos caras de una misma ciudad que no se hablan entre sí. Los dirigentes del partido evitaron referirse a las acusaciones durante el congreso, prefiriendo centrarse en el porcentaje de apoyo y en los planes para las próximas elecciones presidenciales.
El resultado deja a Bardella como figura consolidada dentro de Agrupación Nacional, con el respaldo numérico que cualquier líder envidiaría y con la promesa de un cargo ministerial si Le Pen llega al Elíseo. Entre los aplausos del congreso y los cánticos de la protesta, Orleans registró un sábado políticamente ruidoso, aunque sin que nadie lograra convencer al otro bando de cambiar de opinión.




