CoreWeave pide dinero ilimitado con la confianza de quien paga la renta con un pagaré

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En el apasionante mundo de la inteligencia artificial, donde las promesas de un futuro robótico nos deslumbran, hay una empresa que parece haber confundido el guion de una película de ciencia ficción con su estado financiero. Hablamos de CoreWeave, cuyo riesgo de crédito ha subido más que el colesterol de un crítico de comida chatarra, alcanzando un máximo histórico de 1.194,5 puntos básicos. Los expertos, que al parecer usan una bola de cristal conectada a una calculadora, traducen esto en una probabilidad de impago superior al 60% en los próximos cinco años. ¡Más que un riesgo, es casi un cartel de «próximamente en sus mejores quiebras»!

Informe El Chapucero

La fiesta del pánico no se detiene ahí. Los bonos de la compañía se están desplomando más rápido que la popularidad de un político que sube los impuestos. Por ejemplo, sus bonos al 9% con vencimiento en 2031 cayeron a 80,75 céntimos por dólar, lo que significa que los inversores prefieren usar ese papel para encender la barbacoa que esperar a que les paguen. Otros bonos, como los del 9,25%, también bajaron a unos 86 céntimos. Básicamente, sus deudas ahora mismo tienen el mismo valor de reventa que un teléfono móvil de hace diez años.

Pero agárrense, que aquí viene lo mejor. A pesar de tener las finanzas más inestables que un castillo de naipes en medio de un huracán, el cofundador de la empresa, Brannin McBee, tiene un plan. El objetivo, digno de un villano de caricatura, es conseguir una calificación crediticia tan buena que puedan acceder a fuentes de financiación «ilimitadas». Es como pedir un préstamo infinito para pagar la tarjeta de crédito que ya reventaste comprando más tarjetas de crédito. Una lógica aplastante que seguramente están estudiando en las escuelas de negocios como un caso de optimismo extremo.

Como en toda buena historia de desamor financiero, el pez gordo de Nvidia, Jensen Huang, ya salió a decir que ellos no necesitan respaldar a CoreWeave, lavándose las manos como Poncio Pilato en Semana Santa. Esto es especialmente gracioso porque CoreWeave ha dependido de proveedores como Nvidia, en un modelo de financiación circular que huele a chanchullo desde lejos. Los inversores ahora se dan cuenta de que la burbuja de la IA podría tener la consistencia de una pompa de jabón, y están empezando a sudar frío.

Para rematar el cuadro, el director ejecutivo de CoreWeave, Michael Intrator, envió un correo interno a sus empleados que es la versión corporativa del meme del perrito en llamas diciendo «esto está bien». En el correo, asegura que la situación financiera de la empresa es sólida y que el mercado simplemente «malinterpreta y actúa de forma irracional». Es como culpar al termómetro por la fiebre. Intrator asegura tener una confianza ciega en su modelo de negocio, una confianza que, de momento, los números se niegan a compartir.

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