En la Roma Norte, donde las esquinas parecen diseñadas para que la gente se pierda entre cafés y puestos de tacos, Wild Fork abrió su tienda el 24 de septiembre en Monterrey 75 y decidió celebrarlo con una degustación gratuita de proteínas el sábado 10 de octubre de 10:00 a 16:00 horas. Sin registro previo, solo entrada libre y la posibilidad de probar pollo, carne molida, bistec, pescado, cerdo, arrachera, rib eye, New York, hamburguesas, chorizos y chistorra antes de decidir qué congelar para el resto del mes.
El truco está en la ultracongelación que atrapa el sabor en su punto máximo, como si las vacas hubieran firmado un contrato de no envejecer. Algunas piezas vienen en porciones individuales, ideal para quien cocina para uno o dos y no quiere terminar con un bloque de hielo que parece un proyecto de ingeniería civil. También ofrecen platillos listos para calentar y proteínas marinadas que saltan directo al sartén, reduciendo la excusa de pedir comida a domicilio cuando el refrigerador parece un museo de sobras.
El evento busca mostrar opciones para comidas entre semana y asados de fin de semana sin complicaciones, con precios accesibles y presentaciones variadas. Quienes se registren pueden llevarse una arrachera marinada en su primera compra. La tienda funciona de lunes a domingo de 8:00 a 21:00 horas, lista para que los romeros combinen la caminata con una parada que convierte la decisión de qué cocinar en algo menos dramático que elegir pareja.
Al final, probar proteínas congeladas en plena Roma resulta tan absurdo como encontrar sentido en un fin de semana sin plan, pero con la ventaja de que al menos el asador quedará contento y el presupuesto también.



