En un giro más inesperado que un gol de último minuto, Javier “Chicharito” Hernández decidió que su cabeza necesitaba más pasto. El legendario delantero de las Chivas, aparentemente cansado de tener más entradas que un estadio en día de clásico, se sometió a un injerto capilar y compartió el glorioso y abultado resultado.
A través de sus redes, el futbolista mostró un rostro que parecía haber perdido una pelea contra una almohada vengativa. Con una hinchazón digna de un personaje de caricatura, Hernández bromeó diciendo que pasó “de futbolista a boxeador”, aunque su apariencia sugería más bien que intentó cabecear un enjambre de abejas particularmente irritado. El video viral lo exhibe con la frente recién sembrada, una delicada cuadrícula de folículos esperando germinar cual césped del Estadio Akron. La inflamación, un predecible efecto secundario de la anestesia, le otorgó pómulos que ni un villano de telenovela podría envidiar.
Con esta movida, se une al club de élite de deportistas como Wayne Rooney y David Beckham, quienes ya demostraron que la verdadera defensa no está en la cancha, sino contra la inevitable alopecia. Este procedimiento, cada vez más popular en México, prueba que no hay nada que la ciencia moderna y una buena cantidad de dinero no puedan sembrar de nuevo sobre un cráneo desolado.
Ahora, mientras su cara recupera una forma humanamente reconocible, los fanáticos esperan que su nueva cabellera tenga mejor puntería que sus últimos remates. Solo el tiempo dirá si la inversión capilar se traduce en campeonatos o simplemente en facturas de champú considerablemente más elevadas para el club.




