¡Atención, buscadores de fortuna y aventureros del Caribe! Si de repente te llega una oferta de trabajo en Rusia que suena demasiado buena para ser verdad, con promesas de ganar más rublos que un oligarca en rebajas, quizás deberías leer la letra pequeña. El gobierno dominicano ha levantado la ceja con la misma desconfianza que tu abuela cuando le dices que vives de “crear contenido”, advirtiendo a sus ciudadanos que ese chollo laboral podría terminar con un uniforme que no es de oficina y un tour con todo pagado por el frente de batalla ucraniano.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, en un comunicado que se traduce como “¡Aguas, que los están engañando!”, pidió a la gente que actúe con más cautela que un gato en una perrera. Aparentemente, han llovido denuncias sobre propuestas para ir a trabajar a la madre Rusia que, ¡sorpresa!, terminan siendo una pasantía no remunerada en el arte del combate moderno. La recomendación oficial es investigar al empleador con más detalle que el FBI a un sospechoso, sobre todo si el reclutamiento se hace por internet por un tal “Iván_El_Reclutador_Amistoso_77”.
El caso explotó gracias al que ya es considerado el primer *instagrammer* de trincheras del Caribe: Juan Carlos Ávila Espaillat. Este joven de 28 años, autodenominado “guerrero imparable”, trata el conflicto como si fuera un viaje de fin de curso a Jarabacoa. En su perfil comparte videos con armas más grandes que él, posando sonriente mientras graba campos de girasoles ucranianos y suelta perlas como “miren qué preciosidad de campo”. El hombre es un embajador cultural tan potente que, según él, hizo que un soldado ruso se convirtiera al romeísmo tras escuchar bachata, declarando a Ucrania como la “nueva Rusia”. Todo esto mientras documenta sus heridas de guerra como si fueran raspones de un partido de fútbol.
La situación se puso tan surrealista que el canciller dominicano tuvo que tocarle el tema a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, en una reunión que seguro fue más incómoda que explicarle a tu pareja un cargo sospechoso en la tarjeta de crédito. Bisonó le expresó su “preocupación”, y Lavrov, con la calma de quien ha visto de todo, ordenó a su equipo que le diera seguimiento al asunto, probablemente entre una partida de ajedrez y la planificación de la próxima invasión. Ambos “acordaron mantener un canal de comunicación”, que es la forma diplomática de decir “te llamo luego, si eso”.
Así que ya lo sabes: si estás harto del calor y te ofrecen un empleo en el fresco clima de Europa del Este, asegúrate de que el “equipo de protección personal” no sea un casco y un chaleco antibalas. Mientras tanto, el presidente de Ucrania ya denunció que Rusia parece estar organizando unas olimpiadas de mercenarios con participantes de 47 países. ¡El mercado laboral nunca había sido tan explosivo


