La crisis de personas desaparecidas en México tendría entre sus víctimas indirectas a cerca de 165,000 hijas e hijos que viven con la ausencia de alguno de sus padres. La estimación busca dimensionar un problema que trasciende a las personas desaparecidas y afecta directamente la estabilidad económica, educativa, familiar y social de miles de menores y jóvenes en el país.
La organización Tejiendo Redes Infancia presentó el informe “Hijas e hijos de personas desaparecidas en México”, en el que advierte que la desaparición de un familiar puede provocar la interrupción de cuidados, pérdida de ingresos, dificultades para continuar estudiando, afectaciones a la salud, mayor inseguridad y cambios profundos en las relaciones familiares y comunitarias. La organización también señaló la falta de información oficial suficiente para conocer las características y necesidades de esta población.
Para dimensionar el fenómeno, el análisis tomó como referencia 103,176 registros correspondientes a personas de entre 15 y 49 años que permanecían desaparecidas o no localizadas. A partir de ese universo se calculó que aproximadamente 165,000 hijas e hijos podrían estar relacionados con esos casos. La organización aclaró que la cantidad constituye una estimación y no pretende sustituir un registro oficial sobre menores afectados por la desaparición de sus padres.
El informe advierte que la falta de datos específicos dificulta diseñar políticas públicas y proporcionar atención adecuada. Sin información sobre edades, vínculos familiares, situación escolar, personas responsables de los cuidados, desplazamientos, riesgos o apoyos recibidos, las instituciones enfrentan dificultades para identificar a quienes necesitan protección y asignar recursos. La organización sostiene que esta ausencia de información también incrementa la carga sobre madres, abuelas, hermanas, parejas e hijas que terminan asumiendo responsabilidades económicas y familiares tras una desaparición.





