La capital decidió que los scooters y bicis eléctricas que superan los 25 kilómetros por hora ya no pueden seguir fingiendo ser juguetes inocentes. El Congreso aprobó una reforma al Código Fiscal que obliga a sus conductores a portar licencia tipo A1, la misma que se usa para motocicletas, y a emplacar el vehículo antes del 20 de noviembre.
La nueva categoría Vemepe agrupa a todos los aparatos con motor eléctrico, acelerador independiente y dos o más ruedas capaces de rebasar esa velocidad. A partir de ahora deben circular por carriles de autos, usar casco y olvidar las ciclovías o banquetas. La medida busca homologar estos vehículos con motocicletas para ordenar el tráfico y evitar que se mezclen con peatones y ciclistas más lentos.
El trámite de placas cuesta 355 pesos y quienes ya tengan licencia A1 no necesitarán tramitar una nueva. Los scooters que no alcancen los 25 kilómetros por hora quedan exentos de placas, aunque deben registrarse para obtener un holograma que les permita usar vías confinadas. La Secretaría de Movilidad explicó que la regulación responde al crecimiento explosivo de estos vehículos y busca equilibrar seguridad con el derecho a circular.
Al final, la CDMX demuestra que puede transformar un simple patín eléctrico en un asunto serio de movilidad sin necesidad de prohibir nada, solo recordando que velocidad implica responsabilidad y que el caos urbano necesita reglas claras antes de que alguien termine volando sobre el asfalto.


