¿Ya te enteraste que Felipe calderón se atrincheró en chihuahua y gobierna de facto desde la sombra? Sí, mientras María Eugenia Campos Galván acumula más de 80 viajes al extranjero, va a trabajar un miércoles cada quince días y, según quienes la conocen de cerca, llega después del mediodía si es que llega, el verdadero poder en Chihuahua lo ejercen cuatro personajes del calderonismo: Roberto Gil Zuarth lleva la asesoría jurídica y hasta los negocios personales de la gobernadora; Ernesto Cordero Arroyo, el ex secretario de Hacienda que afirmó que con seis mil pesos al mes una familia podía pagar casa, coche y colegiaturas, controla las finanzas estatales desde su residencia en Las Canteras; Jordy Herrera y Maximiliano Cortázar completan el cuadro. Como lo resume sin rodeos la senadora de Morena Andrea Chávez: «Aquí está todo el panismo desempleado cobrando.»
Y por si eso fuera poco, el escándalo de los cuatro agentes de la CIA participando en operativos dentro del territorio chihuahuense dejó al descubierto la fragilidad total del gobierno de Campos Galván.
Su principal operador político, César Jáuregui Moreno, renunció como fiscal general tras el escándalo, y hoy, según la diputada federal Lilia Aguilar, el estado está literalmente sin cabeza: no hay quién gobierne desde adentro. La deuda estatal ya supera los 63 mil millones de pesos, Chihuahua encabeza índices de homicidio, violación y secuestro, y la gobernadora ha visitado más veces Washington que la sierra Tarahumara. Chihuahua tiene dos gobernadores: uno electo que no gobierna, y otro que nunca fue electo pero que manda desde las sombras.
Chihuahua tiene dos gobernadores: Maru Campos, la electa que no gobierna, y Felipe Calderón, el que nadie eligió pero que manda desde las sombras.




