Con motivo del Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, el Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes de Campeche montó una exposición gráfica dirigida a concientizar a la población sobre un problema que, año con año, cobra vidas.
Las autoridades sanitarias lanzaron un llamado urgente: la vigilancia sobre niñas y niños menores de cinco años no puede tener descansos. Este grupo es el más vulnerable frente al agua, y basta un instante de distracción para que una situación cotidiana se convierta en tragedia. El exhorto se extiende también a playas, albercas y espacios acuáticos, sobre todo ahora que se acercan los periodos vacacionales y las familias buscan refrescarse del calor.
Pero hay un dato que sorprende a muchos: el peligro no está solo en el mar o en las albercas. La Secretaría de Salud advirtió que una simple cubeta, una tina o un canal de agua puede representar un riesgo mortal para un menor. Por ello, recomendó instalar barreras físicas que impidan el acceso libre de niñas y niños a estos espacios, además de garantizar una supervisión ininterrumpida.
Más allá de la vigilancia, la dependencia insistió en una estrategia de fondo: enseñar a nadar. Aprender habilidades de seguridad en el agua, técnicas de natación y nociones básicas de rescate y reanimación puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en situaciones de emergencia.
El mensaje final de las autoridades es claro: prevenir un ahogamiento no depende solo de las instituciones, sino que comienza en casa. La Secretaría de Salud hizo un llamado a las familias campechanas a reforzar estas medidas desde el hogar, porque la vigilancia, el conocimiento y la participación de todos son, hoy más que nunca, la mejor barrera de protección.




