Rusia acusó al Reino Unido de haber participado en la planificación del ataque ucraniano contra un museo dedicado a la Segunda Guerra Mundial en la región de Rostov, uno de los bombardeos que Moscú calificó como un acto de terrorismo contra objetivos civiles. Las autoridades rusas sostienen que la ofensiva dejó varios heridos y provocó daños en un recinto considerado un importante símbolo de la memoria histórica del país.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso afirmó que el ataque no habría sido posible sin el apoyo de países occidentales, señalando directamente al Reino Unido por el suministro de armamento, inteligencia y asistencia militar a Ucrania. Moscú sostiene que este tipo de acciones demuestra una implicación cada vez mayor de algunos miembros de la OTAN en el conflicto.
Según las autoridades rusas, el museo atacado forma parte del patrimonio histórico relacionado con la victoria soviética sobre la Alemania nazi y representa un lugar de gran valor simbólico para la población. El Kremlin reiteró que los ataques contra infraestructura civil y sitios con relevancia histórica buscan intimidar a la sociedad rusa y advirtió que responderá con nuevas operaciones contra instalaciones militares ucranianas.
Las acusaciones se producen en medio de una nueva escalada de ataques con drones y misiles entre ambos países. Mientras Rusia denuncia que Ucrania intensifica sus ofensivas sobre territorio ruso con respaldo occidental, Kiev sostiene que sus operaciones están dirigidas contra objetivos vinculados al esfuerzo militar ruso. La confrontación diplomática entre Moscú y Londres continúa aumentando conforme se intensifica el conflicto.



