La guerra en Oriente Medio ha relegado el conflicto ucraniano a un segundo plano en la agenda diplomática de Washington, mientras la posición de la Administración de Donald Trump sobre el futuro de las negociaciones con Moscú y Kiev sigue siendo cada vez menos clara.
Desde el Kremlin, entretanto, advierten de que el espíritu de los acuerdos alcanzados por Trump y Vladímir Putin hace exactamente un año en Anchorage, se está desvaneciendo, mientras ambas partes vuelven a preparar nuevas propuestas y posibles contactos.
Los ‘entendimientos’ de Anchorage
A finales de junio, el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov afirmó que Moscú ya no espera que se cumplan los acuerdos alcanzados entre ambos líderes el año pasado en Alaska.
«En estos momentos, una de las partes sigue comprometida con los acuerdos que se negociaron en Anchorage, mientras que la otra parte, a juzgar por lo que parece —y ya se puede afirmar esto—, no ha sido capaz de cumplir con su parte del trato ni de respetar los acuerdos», declaró.
Moscú subrayó que continúa abierta al diálogo, pero que al mismo tiempo seguirá intentando alcanzar sus objetivos por la vía militar.
Aunque no se conocen públicamente los detalles concretos de lo acordado por los dos líderes en Alaska, en términos generales se entiende en qué consistían.
Los ‘entendimientos’ alcanzados implicaban determinar con qué estaría dispuesta a conformarse Rusia —la retirada de las Fuerzas Armadas de Ucrania del Donbass— y a partir de qué punto comenzaría propiamente la negociación política», recuerda Fiódor Lukiánov, redactor jefe de la revista Russia in Global Affairs y director de investigación del Club de Discusión Internacional Valdái.
En este contexto, añade, la Administración estadounidense no logró convencer ni a la parte ucraniana ni a los países europeos.
Un intento de reanudar el diálogo
En julio, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, reconoció que no había sido posible materializar lo acordado. «Las propuestas [planteadas en Anchorage] fracasaron. Los ucranianos no estaban de acuerdo con ellas. Tenemos que desarrollar nuevas ideas», afirmó.
A comienzos de agosto, Rubio declaró que Estados Unidos tenía previsto intentar reanudar las negociaciones entre Rusia y Ucrania. En el Kremlin señalaron que todavía no existían acuerdos concretos sobre su continuación, pero reiteraron que Rusia está abierta al diálogo.
En este contexto, diversos medios informaron de que el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, podrían visitar Moscú y Kiev próximamente. La Cancillería rusa señaló que estaba dispuesta a organizar rápidamente la visita, aunque todavía no existía ningún acuerdo concreto al respecto.
En una nueva entrevista con CNN, publicada este jueves, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, afirmó que Ucrania había presentado a Estados Unidos nuevas propuestas para alcanzar un acuerdo de paz con Rusia.
Sin embargo, el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, comentó que Washington no había transmitido a Moscú por canales diplomáticos las propuestas de Zelenski.
¿Cuál es la posición de Estados Unidos?
Tras las declaraciones sobre el fracaso de los acuerdos de Anchorage, sigue sin estar claro qué posición mantiene actualmente la Administración estadounidense respecto al conflicto.
Alexéi Naúmov, experto del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, considera que Washington continúa buscando una solución diplomática.
«La posición de Estados Unidos en este sentido no ha cambiado: quieren poner fin al conflicto en condiciones aceptables para ambas partes. Unas condiciones mutuamente aceptables implican que Estados Unidos está dispuesto a estimular tanto a una parte como a la otra, pero no está dispuesto a presionar ni a asumir la posición de ninguno de los países para ejercer una presión conjunta», analiza el experto.
Al mismo tiempo, la Casa Blanca no está dispuesta a presionar a Rusia como exige Zelenski, ya que Estados Unidos valora sus relaciones con Moscú, destaca el analista.
«Por eso considero que, en el futuro próximo, seguiremos viviendo dentro de esta lógica de escalada. Y cuando alguna de las partes comprenda que ha llegado el momento de hacer concesiones, que esas concesiones serán más beneficiosas que continuar con las hostilidades, entonces podremos ver algún avance en las negociaciones», añade.
«La Administración estadounidense sigue interesada en mantener, al menos parcialmente, el papel de mediador, de parte intermedia, y en no alinearse con ninguno de los bandos del conflicto. Por tanto, la posición de Estados Unidos en este sentido permanece sin cambios: quieren que el conflicto termine, pero no quieren ni la derrota de Rusia ni la derrota de Ucrania», concluye Naúmov.




