El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, informó a su homólogo estadounidense, Marco Rubio, sobre la necesidad de evacuar el personal diplomático de las embajadas en Kiev. Según el viceministro Serguéi Riabkov, la advertencia responde a la “magnitud de las acciones que se avecinan” contra objetivos militares en la capital ucraniana.
La medida se produce tras el ataque ucraniano con drones contra una residencia estudiantil en Starobelsk (República Popular de Lugansk), que causó 21 muertos —la mayoría adolescentes— y más de 60 heridos. Rusia considera este incidente “la gota que colmó el vaso” y anunció ataques sistemáticos y selectivos contra el complejo militar-industrial de Kiev.
Lavrov detalló los motivos de la escalada y criticó la “actitud cínica” de la OTAN y Washington. Riabkov explicó que el objetivo es evitar riesgos innecesarios para diplomáticos estadounidenses y de otros países ante la intensificación de las operaciones rusas.
Esta comunicación refleja las crecientes tensiones en el conflicto ucraniano, mientras Rusia prepara respuestas contundentes y la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una nueva fase más intensa de hostilidades.

