Richard Kuklinski, apodado “Iceman”, fue uno de los sicarios más fríos y letales de la mafia estadounidense, vinculado especialmente a la familia Gambino.
Durante más de tres décadas operó en Nueva York y Nueva Jersey. Su método distintivo consistía en congelar los cuerpos de sus víctimas en cámaras frigoríficas para alterar la hora de la muerte y confundir a las autoridades.
Kuklinski confesó más de 200 asesinatos, cometidos con disparos, veneno, cuchillos y golpes. Llevaba una doble vida: ante su familia parecía un hombre de negocios normal.
Fue detenido en 1986 tras una operación encubierta y condenado a cadena perpetua. Murió en prisión en 2006 a los 70 años. Su historia inspiró libros, documentales y la película The Iceman.


