Estados Unidos emitió una fuerte advertencia a Perú por el manejo de infraestructura estratégica, especialmente el megapuerto de Chancay, financiado y operado mayoritariamente por empresas chinas.
El embajador estadounidense en Lima, Bernie Navarro, calificó de “muy peligroso” que un tercer país controle activos clave peruanos, en referencia directa a China, tras un fallo judicial que limita la supervisión del regulador Ositrán sobre el terminal portuario.
El Departamento de Estado expresó preocupación porque Perú podría quedar sin capacidad real de supervisar uno de sus puertos más importantes, bajo gestión de “propietarios depredadores chinos”. Navarro instó a Perú a no ceder soberanía en infraestructura crítica y promovió mayor inversión estadounidense para garantizar estabilidad.
La declaración refleja la estrategia de la administración Trump de frenar la creciente influencia china en América Latina, donde los puertos y otros activos estratégicos son vistos como elementos de seguridad regional y económica.



