En un episodio más dramático que el final de una telenovela de las nueve, una corte de apelaciones le ha dado la razón al Pentágono en su berrinche contra la empresa de inteligencia artificial Anthropic. Básicamente, el Departamento de Defensa, actuando como un padre sobreprotector que descubre que su hijo adolescente escucha reguetón, ha puesto a la compañía en la «lista negra», prohibiéndole el acceso a los lucrativos contratos militares por considerarla un peligro para la seguridad nacional, como si la IA fuera a vender los códigos nucleares por un par de criptomonedas.
Anthropic, por su parte, está haciendo un drama digno de un Oscar. La compañía patalea y asegura que esta decisión le ha costado miles de millones de dólares, una cifra que la mayoría de nosotros solo vemos en las deudas externas de nuestros países. Además, se quejan de que les han arruinado la reputación justo cuando estaban a punto de vestirse de largo para su gran debut en la bolsa de valores. Es el equivalente a que te cancelen la fiesta de quince años la noche anterior y se lo cuenten a toda la escuela.
La empresa de IA, con la voz entrecortada, ha declarado que, aunque no está de acuerdo, respeta la decisión del tribunal como quien respeta la decisión de su pareja de ponerle piña a la pizza: con dolor y resignación. Ahora están «barajando sus opciones», lo que en lenguaje corporativo significa que están buscando al abogado más despiadado que el dinero pueda comprar para seguir la pelea, o quizás simplemente intentarán crear una IA que gane el caso por ellos.
Para añadirle más picante al chisme, resulta que el mes pasado otro juez, en San Francisco, actuó como el «tío buena onda» de la familia y les quitó un castigo similar. Aquel juez consideró que el gobierno simplemente le estaba haciendo la vida de cuadritos a Anthropic por pensar diferente sobre la seguridad de las inteligencias artificiales. Pero ya ven, llegó el papá estricto (la corte de apelaciones) y volvió a poner orden en la casa, dejando a la pobre IA sin postre y sin permiso para salir el fin de semana.


