La recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a bebidas azucaradas registró ingresos por debajo de lo previsto, mientras que el gravamen al tabaco logró superar las metas establecidas por las autoridades fiscales. Los resultados reflejan diferencias en el comportamiento del consumo y en la capacidad recaudatoria de ambos sectores durante los primeros meses del año.
Especialistas señalaron que el menor ingreso proveniente de refrescos podría estar relacionado con cambios en hábitos de consumo, desaceleración económica y ajustes en los precios de productos. Aunque el impuesto fue diseñado también para desalentar el consumo de bebidas azucaradas, los niveles de recaudación no alcanzaron las proyecciones planteadas inicialmente por el gobierno.
En contraste, el IEPS aplicado a cigarros y productos derivados del tabaco mostró un desempeño superior al esperado. Analistas consideran que el incremento en precios y la demanda relativamente estable de estos productos permitió elevar la captación fiscal, incluso en medio de presiones económicas y cambios en el mercado de consumo.
Expertos advierten que estos resultados podrían influir en futuras decisiones fiscales y de salud pública. Mientras algunos sectores impulsan mayores impuestos para reducir enfermedades asociadas al consumo de azúcar y tabaco, otros consideran necesario revisar el impacto económico y social que estas medidas generan sobre consumidores y empresas.

