El peso mexicano cerró el primer trimestre de 2025 con una apreciación del 2% frente al dólar, cotizando en 20.46 pesos por dólar. Sin embargo, esta apreciación ocurrió en medio de fuerte volatilidad, impulsada por la entrada en vigor de aranceles del 25% a productos mexicanos fuera del T-MEC, medida aplicada por el presidente de EE.UU., Donald Trump.
Fluctuaciones en el tipo de cambio
Durante los primeros tres meses del año, el peso alcanzó un máximo de 20.968 (4 de marzo) y un mínimo de 19.855 (14 de marzo). Según el Banco de México, la volatilidad anualizada fue del 12.87%, la más alta desde el tercer trimestre de 2024.
Factores que influyeron en el comportamiento del peso
Los mercados financieros reaccionaron con incertidumbre ante las políticas proteccionistas de EE.UU., especialmente las restricciones a la importación de automóviles. Sin embargo, la moneda mexicana logró moderar su caída gracias a que casi el 49% de las exportaciones mexicanas operan bajo el marco del T-MEC.
Otros factores que contribuyeron a la estabilidad del peso incluyen:
Reservas internacionales sólidas del Banco de México.
Debilidad del dólar en las últimas semanas.
Mejora en la perspectiva económica de México por parte de UBS y Barclays, que consideran que una posible recesión en EE.UU. no generaría una crisis financiera para el país.
Pronóstico para el resto del año
El banco suizo UBS proyecta que el peso podría alcanzar:
20.7 pesos por dólar en el segundo trimestre.
20.2 en el tercer trimestre.
20 al cierre de 2025.
En conclusión, a pesar de las tensiones comerciales con EE.UU., la moneda mexicana ha mostrado resiliencia y mantiene perspectivas estables para los próximos meses.




