México y Estados Unidos acordaron iniciar conversaciones formales sobre posibles reformas estructurales y estratégicas al T-MEC durante la primera Revisión Conjunta del tratado. Tras una reunión en Washington entre el representante comercial estadounidense Jamieson Greer y el secretario de Economía mexicano Marcelo Ebrard, se confirmó que el acuerdo enfrenta presiones que requieren ajustes en su arquitectura.
Entre los temas prioritarios destacan reglas de origen más estrictas para bienes industriales clave, mayor colaboración en minerales críticos (incluido el litio mexicano) y una armonización más estrecha de políticas comerciales externas. El objetivo es proteger a trabajadores y productores de ambos países, contrarrestar el dumping asiático y fortalecer la seguridad en las cadenas de suministro regionales.
Expertos como Jorge Molina y Juan Carlos Baker subrayaron que el proceso demandará señales políticas claras, trabajo técnico detallado y certidumbre regulatoria. La USTR enfatizó fortalecer la integración norteamericana ante riesgos emergentes, mientras Ebrard calificó el encuentro como positivo para avanzar en 2026.La revisión, con meta inicial en julio de 2026, podría introducir cambios de fondo en sectores como automotriz, minerales estratégicos y comercio con Asia. Analistas consideran que, aunque el tratado probablemente se mantendrá, las negociaciones podrían reforzar la posición de México si se manejan con precisión geopolítica y técnica.



