La riqueza financiera de mexicanos depositada en centros financieros internacionales alcanzó un monto equivalente a más de 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, de acuerdo con datos del Atlas del Mundo Offshore. Los recursos se encuentran principalmente en acciones, bonos, fondos de inversión y depósitos bancarios colocados fuera del país.
El reporte señala que el capital transferido al extranjero asciende a aproximadamente 3.2 billones de pesos, cifra comparable a 78 por ciento de la deuda externa mexicana. Especialistas explicaron que el crecimiento de estos recursos offshore refleja la búsqueda de mayor seguridad financiera, diversificación patrimonial y protección frente a escenarios de volatilidad económica o cambiaria.
Analistas financieros indicaron que una parte importante de estos activos se concentra en centros financieros considerados de baja tributación o con altos niveles de confidencialidad bancaria. Además, señalaron que en los últimos seis años se triplicó el monto de valores estadounidenses en manos de inversionistas mexicanos, impulsado por la fortaleza de mercados internacionales y la creciente facilidad para mover capitales globalmente.
Aunque la práctica es legal en muchos casos, economistas advierten que la salida de capitales limita la capacidad de inversión interna y refleja desconfianza en ciertas condiciones económicas nacionales. Especialistas consideran que fortalecer la certidumbre jurídica, la estabilidad financiera y las oportunidades de inversión en México podría incentivar que una mayor parte de ese patrimonio permanezca dentro del país y contribuya al crecimiento económico nacional.


