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Las empresas latinas reparten una miseria en dividendos mientras el mundo nada en billetes

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Las empresas latinas reparten una miseria en dividendos mientras el mundo nada en billetes

Agárrense los bolsillos, porque las grandes corporaciones de América Latina decidieron abrir la billetera y repartieron la friolera de US$11.500 millones en dividendos. Antes de que corra a comprar un yate, sepa que este «fiestón» de dinero representa un aumento de apenas el 1,7%, un crecimiento más lento que el de una fila en el banco. Según los sabelotodo de Janus Henderson, mientras nuestra región contaba las monedas, el resto del planeta repartía US$757.800 millones como si fueran volantes en la calle.

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Para que se haga una idea de la pachanga a la que no fuimos invitados, solo en Estados Unidos se repartieron US$177.200 millones, casi una cuarta parte del total mundial. En Europa, donde al parecer el dinero crece en los árboles, soltaron US$242.300 millones. Básicamente, mientras los magnates de allá organizaban una bacanal de billetes, en Latinoamérica apenas nos alcanzó para la botana y unos refrescos de marca libre.

Dentro de nuestro humilde vecindario, Brasil se puso la capa de superhéroe y aportó US$4.400 millones, un respetable aumento del 12,8% impulsado por el gigante de la carne JBS, que repartió ganancias como si fueran chorizos en parrillada. México, por su parte, quedó como el eterno segundo lugar con US$3.400 millones, pero con el vergonzoso detalle de que en realidad cayó un 0,8%. Casi lo logran, pero se tropezaron en la línea de meta.

El drama no faltó en la parte sur del continente, donde la cosa se puso más fea que cuenta de hospital. En Chile, los dividendos se desplomaron un doloroso 15,2%, y en Colombia el bajón fue épico, pasando de US$1.000 millones a unos tristes US$300 millones. La sorpresa la dio Perú, que se disparó un 37,8% con US$2.200 millones, demostrando que hasta el más callado del salón puede dar un golpe sobre la mesa de vez en cuando.

¿Y cuál es la gran esperanza para el futuro? Según los analistas, todo depende de las materias primas, como el petróleo y los minerales. La estrategia es, básicamente, cruzar los dedos y rezar para que el mundo siga necesitando nuestro aceite negro y nuestras rocas brillantes para que las ganancias sigan fluyendo. Esperan que para 2027 el crecimiento se acelere un 17%, si es que los planetas se alinean y la economía global no decide estornudar.

Al final del día, mientras los directivos y los grandes inversionistas se reparten estos miles de millones, usted siga revisando el monedero para ver si le alcanza para el camión. Este desfile de cifras astronómicas es un recordatorio de que el dinero se mueve en un universo paralelo al nuestro. Quizás algún día una de esas migajas caiga de la mesa, pero por si acaso, no contenga la respiración.

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