El Gobierno de México busca acelerar su estrategia de transición energética al adelantar una década una de sus principales metas en materia de generación eléctrica. La Secretaría de Energía (Sener) plantea que, para 2040, al menos el 50% de la electricidad producida en el país provenga de fuentes limpias, objetivo que originalmente estaba previsto para alcanzarse en 2050. La medida forma parte de un plan para fortalecer la seguridad energética y reducir las emisiones contaminantes.
Como parte de esta estrategia, las autoridades mantienen el propósito de que el 38% de la generación eléctrica nacional sea limpia en 2030. Además, se impulsa la incorporación de nueva capacidad mediante proyectos públicos y privados, entre ellos 17 iniciativas prioritarias que suman más de 3 mil megawatts de generación. También continúan los esquemas de desarrollo mixto para ampliar la infraestructura energética del país.
El programa contempla inversiones cercanas a 10 mil millones de dólares para modernizar las redes de transmisión y distribución eléctrica, con el objetivo de garantizar el acceso universal a la electricidad antes de que concluya la presente década. A ello se añadirá el despliegue de sistemas de almacenamiento de energía, incluyendo baterías y otras tecnologías que permitirán integrar una mayor proporción de fuentes renovables al sistema eléctrico nacional.
Funcionarios del sector energético sostienen que la transición no solo implica aumentar la generación con energías limpias, sino también fortalecer la infraestructura eléctrica para responder al crecimiento de la demanda. Con estas acciones, el gobierno pretende consolidar un sistema más confiable, eficiente y sostenible, al tiempo que acelera el cumplimiento de sus compromisos ambientales y de descarbonización para las próximas décadas.




