Estados Unidos decidió impedir el ingreso de autos eléctricos chinos que intenten entrar a su territorio a través de Canadá, en respuesta al cambio de política comercial canadiense que facilita la importación de estos vehículos. La medida busca proteger a la industria automotriz estadounidense y evitar que fabricantes chinos aprovechen acuerdos regionales para acceder al mercado.
El conflicto se originó luego de que Canadá redujera significativamente los aranceles a autos eléctricos provenientes de China y autorizara la importación de miles de unidades al año. Esta decisión marcó un distanciamiento de la estrategia comercial que mantenía con Estados Unidos, generando preocupación en Washington.
Funcionarios estadounidenses calificaron la medida canadiense como un riesgo para el equilibrio del mercado regional, al considerar que abriría la puerta a una entrada indirecta de vehículos chinos. Por ello, dejaron claro que estos automóviles no podrán cruzar la frontera bajo ninguna circunstancia.
La disputa refleja tensiones crecientes en América del Norte sobre el comercio automotriz. Mientras Canadá busca mayor competencia y precios más bajos, Estados Unidos prioriza proteger su industria, lo que podría generar conflictos dentro del tratado comercial regional.



