El acuerdo comercial preliminar alcanzado entre Estados Unidos y Canadá elevó la presión sobre México para conseguir condiciones similares en sus negociaciones con Washington. El entendimiento sorprendió a funcionarios y empresarios mexicanos, debido a que ocurre mientras el gobierno mantiene conversaciones relacionadas con los aranceles y la revisión del T-MEC.
Washington y Ottawa acordaron provisionalmente reducir a 25% los aranceles aplicados a determinados productos canadienses de acero y aluminio, además de disminuir a 15% las tarifas sobre automóviles. Las negociaciones permitieron evitar nuevos gravámenes estadounidenses que estaban previstos para una amplia variedad de mercancías procedentes de Canadá.
El avance canadiense podría aumentar el escrutinio sobre la estrategia seguida por México, que después de meses de conversaciones todavía no obtiene reducciones semejantes. Al mismo tiempo, el acuerdo proporciona al gobierno mexicano una referencia para buscar mejores condiciones en sectores estratégicos, principalmente las industrias automotriz, siderúrgica y del aluminio.
México deberá acelerar las negociaciones para evitar quedar en desventaja frente a Canadá dentro del mercado estadounidense. El escenario adquiere especial relevancia por la integración de las cadenas productivas de América del Norte y la revisión del T-MEC, mientras empresas mexicanas esperan mayor certidumbre sobre las condiciones comerciales que enfrentarán.




