Claudia Sheinbaum transformó la reciente visita de Gustavo Petro en una oferta académica tan inesperada como precisa. Tras reunirse en Palacio Nacional, la presidenta mexicana propuso al expresidente colombiano impartir conferencias en el Instituto de Historia de la Revolución Mexicana, un espacio dedicado a investigación y docencia. La invitación surgió al día siguiente del encuentro y Petro la recibió mientras preparaba su libro sobre economía política de la crisis climática.
El exmandatario colombiano dedicó parte de su estancia a advertir sobre el uso de algoritmos y plataformas digitales para influir en elecciones. Durante una conferencia en la UNAM, Petro señaló que herramientas tecnológicas ayudaron a su sucesor Abelardo de la Espriella y podrían repetirse en Brasil este año o en los comicios intermedios de México en 2027. Sheinbaum escuchó las reflexiones, pero aclaró que la realidad mexicana resulta muy distinta y que una mayoría social respalda el proceso de transformación actual.
La propuesta de la mandataria mexicana busca canalizar las inquietudes de Petro hacia un formato más estructurado, donde pueda exponer sus análisis sobre tecnología, derecha internacional y crisis climática ante investigadores y estudiantes. En lugar de convertir la visita en un foro político, Sheinbaum optó por un instituto histórico que ya funciona como centro de reflexión.
Al final, Petro regresa a su país con una puerta abierta para regresar como conferencista. México, mientras tanto, sigue recibiendo opiniones extranjeras con la misma calma institucional que distingue una charla académica de una campaña electoral.














