El presidente Donald Trump firmó una orden que impone un arancel del 25% a la importación de ciertos semiconductores avanzados de cómputo, como el procesador H200 de Nvidia y el MI325X de AMD. La medida forma parte de un acuerdo que permite a Nvidia continuar enviando estos chips de inteligencia artificial, fabricados en Taiwán por TSMC, hacia China.
El arancel se cobra cuando los chips ingresan a territorio estadounidense antes de ser reexportados a clientes chinos y otros mercados. La Casa Blanca justificó la decisión bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión del Comercio, argumentando preocupaciones de seguridad nacional, aunque incluye excepciones para chips que fortalezcan la cadena de suministro tecnológica interna de EE.UU.
Esta flexibilización representa un triunfo para Nvidia, que había presionado por aliviar los controles de exportación previos. Jensen Huang, CEO de la empresa, ha mantenido acercamientos con Trump para defender que las restricciones estrictas solo benefician a competidores chinos como Huawei. Sin embargo, demócratas y expertos en seguridad nacional han criticado el acuerdo, advirtiendo que podría acelerar el avance de China en inteligencia artificial.
Trump calificó el arancel como “un nivel muy bueno” y destacó que el gobierno recaudará el 25% de las ventas de estos chips. La Casa Blanca dejó abierta la posibilidad de aplicar tarifas más amplias en el futuro, mientras avanzan negociaciones con Taiwán para reducir aranceles generales y ampliar la producción local.












