El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó los 4.23 dólares por galón, su nivel más alto desde que inició el conflicto con Irán. El alza, reportada por la Asociación Estadunidense del Automóvil (AAA), refleja el impacto inmediato de la guerra en los mercados energéticos internacionales.
La principal causa del incremento es la tensión en Oriente Medio, especialmente en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte de petróleo. Las interrupciones en el suministro han provocado un aumento en los precios del crudo, lo que se traduce en mayores costos para los consumidores.
Desde el inicio del conflicto, a finales de febrero, los precios del combustible han mantenido una tendencia al alza. Analistas advierten que, si la situación geopolítica no se estabiliza, los precios podrían seguir subiendo y afectar sectores clave como el transporte y la logística.
El encarecimiento de la gasolina también presiona la inflación y el poder adquisitivo en Estados Unidos. Expertos señalan que, de prolongarse la crisis, el impacto podría extenderse a la economía global, aumentando el riesgo de desaceleración económica.













