Los genios de Citi se pusieron sus túnicas de adivino y desempolvaron el oráculo financiero para predecir el futuro de las materias primas hasta 2026. El veredicto parece sacado de una telenovela familiar: hay hijos predilectos que se llevarán toda la herencia y otros a los que les tocará dormir en el sofá. En resumen, el oro y la plata están invitados a la fiesta de gala, mientras que el petróleo tendrá un ataque de nervios y el café arábica está nominado para una intervención.
Toda esta tragicomedia tiene dos directores de escena. El primero es el estrecho de Ormuz, el chisme geopolítico del momento, que según Citi primero se pondrá más tenso que cuerda de violín y luego se relajará, alterando el humor del crudo y los metales preciosos. El segundo es el fenómeno de El Niño, que llega con ínfulas de superestrella para poner de cabeza los cultivos, amenazando con una resaca de precios altos en los alimentos.
El oro es el niño consentido de la familia, el que sacaba puros dieces en la escuela. Citi lo ve brillando tanto que proyecta su precio en 5.000 dólares por onza en los próximos meses, un futuro más luminoso que el de un político con padrino. Su hermana menor, la plata, no se queda atrás y se apunta para llegar a los 75 dólares por onza. La lógica es simple: si Ormuz se calma y el petróleo baja, la inflación se relaja y eso es como maná del cielo para la demanda de metales preciosos.
En el rincón de los problemáticos tenemos al petróleo, con una bipolaridad digna de estudio. Primero hará un berrinche y subirá a 86 dólares por barril, para luego entrar en una fase depresiva y desplomarse hasta los 65 dólares para 2027. Pero el verdadero drama lo vive el café arábica, al que le pronostican una caída de hasta el 19%. Al parecer, Brasil se prepara para inundar el mercado y dejar al pobre arábica más barato que un consejo no pedido.
Claro que en este reparto hay actores secundarios que también quieren su momento de fama. El azúcar es el dulce campeón de la historia, con una posible subida del 21% gracias a los caprichos de El Niño. El cobre y el estaño también se ven sólidos, con proyecciones de 15.000 y 60.000 dólares por tonelada, respectivamente, mientras que los granos como el maíz y el trigo se preparan para su propia escalada de precios.
Así que ya sabe, mientras el mundo financiero se debate entre conflictos, tensiones comerciales y un clima que parece estar de mal humor, Citi ya hizo sus apuestas. La moraleja es que, para 2026, más le vale tener un lingote de oro guardado bajo el colchón que una cafetera de lujo. Al menos el oro podría pagarle la terapia que necesitará para entender este manicomio.





