Resulta que los muchachos de la banda ‘Los Choneros’, que al parecer son los dueños de medio Ecuador, tenían un problema logístico digno de un gerente de Amazon con resaca: sus lanchas se quedaban sin combustible a medio Pacífico. ¿Su solución? Una gasolinera flotante clandestina. Lástima que el Ejército de Estados Unidos se enteró del chanchullo y decidió jugar una partida de ‘Hundir la Flota’ en la vida real, mandando al fondo del mar su estación de servicio por segunda vez en una semana.
En un comunicado más rimbombante que discurso de político en campaña, el Mando Sur (o SOUTHCOM, para los que les gusta sonar importantes) anunció el operativo. Al parecer, una «Fuerza Operativa Conjunta del Hemisferio Occidental», cuyo nombre es tan largo que seguro necesitan dos tarjetas de presentación, localizó el barco-gasolinera. Tras abordarlo y registrarlo «sin incidentes», lo cual imaginamos que fue tan emocionante como revisar la fecha de caducidad de un yogur, procedieron a hundirlo. ¡Al agua, patos!
Los tripulantes de la gasolinera acuática, que seguramente ya estaban preparando el ticket para cobrar el combustible, fueron «retirados de forma segura» para ser entregados a las autoridades ecuatorianas. Traducido: les dieron un salvavidas y un empujoncito antes de mandarlos de vuelta a casa a enfrentar la música. El Ministerio de Defensa de Ecuador confirmó la noticia, celebrando que su «coaliado» gringo les hizo el favor de limpiar el mar de emprendimientos logísticos ilegales.
Con esta jugada, las autoridades dicen que cortan «un eslabón fundamental en la cadena logística de los traficantes». Mientras tanto, en algún lugar del Pacífico, un grupo de narcos rema desesperadamente hacia la costa, quejándose del pésimo servicio al cliente y preguntándose si la próxima gasolinera flotante debería aceptar pagos con tarjeta de crédito.





