Como si se tratara de una reunión de consorcio para decidir el color del pasillo, los líderes de las islas del Pacífico terminaron a los gritos en su pachanga anual. ¿El motivo? A China se le ocurrió probar uno de sus juguetitos nuevos, un misil balístico, y lo mandó a pasear por el vecindario paradisíaco sin siquiera mandar un mensajito de «¡aguas que ahí va!».
El anfitrión de la fiesta, Surangel Whipps Jr., presidente de Palau, se levantó de su silla de playa y, con piña colada en mano, reclamó: «Oigan, un poco de respeto, que el cohetazo ese nos pasó zumbando por encima de las cabezas sin previo aviso. Mínimo avisen 24 horas antes, como cuando uno va a hacer una fiesta con mariachis». Sin embargo, como en toda familia, nunca falta el primo contreras. La República de Nauru, que últimamente anda muy amigui de Pekín, levantó la mano y dijo: «A mí no me miren, yo no tengo problema con los fuegos artificiales de mi compadre». ¡Aguafiestas!
Pero la cosa se puso más fea que discusión por la herencia cuando China, en lugar de disculparse, hizo un berrinche digno de telenovela porque Taiwán estaba en la misma fiesta. Pekín acusó a Palau de «armar un escándalo» y de ser un malicioso por quejarse de un misil que «apenas y rozó sus palmeras». Taiwán, por su parte, no se quedó callado y denunció la diplomacia de «guerreros lobo» de China, acusándolos de andar de chismosos y de realizar «actividades de espionaje» durante el evento, probablemente para robarse la receta secreta del ponche.
Para completar el circo, el ministro de Australia intentó calmar las aguas con la clásica frase de papá divorciado: «Bueno, es normal que la mayoría opine una cosa y que el raro del grupo opine otra, hay que respetar». Mientras tanto, cinco de los líderes invitados demostraron ser los más listos del salón: ni se aparecieron. Mandaron a sus subalternos, seguramente con la excusa de que tenían una cita con el dentista. La próxima reunión será en Nueva Zelanda en 2027, dándoles a todos tiempo suficiente para afilar los cuchillos y preparar nuevos reclamos.





