¡Atención, atención! Parece que en Alemania alguien descubrió que jugar con los interruptores de la luz es más divertido a escala nacional. La policía germana anda más ocupada que organizador de bodas, corriendo de un lado para otro por nuevos intentos de sabotaje a su red eléctrica. El país está con los nervios de punta, como cuando esperas que no te corten el internet a mitad de la final del campeonato, después de que culparan a Rusia de querer jugar con drones en un aeropuerto.
\n\nLa cosa se pone cada vez más rara. En Dormagen, unos genios del mal intentaron provocar un cortocircuito, probablemente siguiendo un tutorial de YouTube titulado «Cómo fastidiar a tu país con dos clips y un chicle». Para rematar, hasta dejaron una carta reivindicando el acto, seguro firmada por «El Club de los Enchufes Anónimos». Mientras tanto, en Ganderkesee, la policía acordonó una subestación por «circunstancias sospechosas», una frase tan vaga que podría significar desde un complot internacional hasta que encontraron a un tipo intentando cargar su móvil directamente de un transformador.
\n\nEsto ya es un patrón más repetido que el ajo. Antes de estos numeritos, ya habían vandalizado otra subestación, dejando a una central eléctrica más apagada que discoteca en lunes. Y en otro rincón del país, unos aparatos misteriosos dañaron las líneas de alta tensión, demostrando que alguien tiene demasiado tiempo libre y un profundo rencor contra la electricidad estable. Por supuesto, ante cualquier problema que no entienden, la primera respuesta es señalar al vecino del este. ¡Culpar a Rusia es el nuevo «se lo comió el perro»!
\n\nAsí que, mientras los altos mandos juegan a los detectives y se preguntan si fue el coronel Mostaza en la subestación con el cable pelado, el alemán de a pie empieza a considerar seriamente invertir en velas y un buen juego de cartas. Al final, quizás todo sea una elaborada campaña para reducir el consumo eléctrico y fomentar la conversación cara a cara. O, lo que es más probable, algún listo se dio cuenta de que sin luz, nadie puede ver la última factura. ¡Seguiremos informando desde la penumbra





