El programa Mi Beca para Empezar CdMx continúa depositando apoyos mensuales directamente en las tarjetas de estudiantes de escuelas públicas de la capital, mientras Fibien despeja dudas sobre retiros en efectivo y el registro para el ciclo 2026-2027 ya se encuentra abierto para quienes cumplan los requisitos y montos establecidos.
Imagina a un estudiante frente a un puesto de elotes agitando su tarjeta como si fuera una varita mágica defectuosa que solo funciona en ventanillas autorizadas. El sistema impide que el dinero termine en chicles o monedas para máquinas tragamonedas, canalizándolo en cambio hacia cuadernos, uniformes y el futuro académico. Fibien interviene con la serenidad de un árbitro que acaba de leer el reglamento al revés, confirmando que las tarjetas mantienen el flujo ordenado y evitan el descontrol de billetes sueltos.
El registro para 2026-2027 avanza con precisión burocrática, detallando montos mensuales y condiciones para miles de familias capitalinas. Quienes critican la ausencia de efectivo en mano olvidan que el mecanismo prioriza el destino educativo sobre impulsos inmediatos. El absurdo de convertir cada tarjeta en un cajero portátil se disuelve ante la evidencia de un programa que entrega recursos de forma controlada y predecible.
Al final, Mi Beca para Empezar demuestra que la organización vence al caos y que las tarjetas, lejos de complicar la vida, la simplifican para quienes más lo necesitan.





