Una repentina inundación acompañada de deslizamientos de tierra golpeó la frontera entre Nepal y el Tíbet, dejando más de 150 personas muertas y cientos de desaparecidos. Las autoridades nepalíes informaron que algunas de las zonas más afectadas se encuentran en los distritos de Rasuwa, Nuwakot, Dhading y Gorkha, al norte y oeste de Katmandú. Funcionarios locales advirtieron que la cifra de víctimas podría aumentar debido a la magnitud de la destrucción.
Entre los desaparecidos se encuentran más de 300 turistas extranjeros que visitaban las inmediaciones de Kailash Mansarovar, una zona de la cordillera del Himalaya considerada sagrada para distintas religiones y donde estaba prevista la celebración de un festival. Las autoridades reportaron ciudadanos desaparecidos de al menos 26 nacionalidades, entre ellos más de 133 indios, 47 estadounidenses, 12 británicos y ocho surcoreanos.
El ejército de Nepal desplegó helicópteros y equipos de emergencia para localizar a sobrevivientes en regiones que permanecen parcialmente incomunicadas. Hasta el momento, los militares han conseguido rescatar a 144 personas. La fuerza de la corriente destruyó viviendas, escuelas y carreteras, además de afectar una central hidroeléctrica que se encontraba en construcción, dificultando todavía más las operaciones de búsqueda y la evaluación completa de los daños.
La situación también es crítica en territorio tibetano. Medios estatales chinos informaron sobre un fuerte deslizamiento en un paso fronterizo y posteriormente confirmaron al menos tres fallecidos en el distrito de Gyirong, mientras unas 265 personas permanecían desaparecidas. Ante la emergencia, el presidente chino Xi Jinping ordenó intensificar las operaciones de búsqueda y desplegar equipos de rescate en las zonas afectadas, mientras las autoridades de ambos lados de la frontera continúan intentando determinar la verdadera dimensión de la tragedia.





