Claudia Sheinbaum Pardo estampó su firma en un decreto que expropia por utilidad pública 3.9468 hectáreas del ejido Tomás Aznar Barbachano en Calakmul, Campeche, a favor de Tren Maya S.A. de C.V. El documento, publicado en el Diario Oficial de la Federación, detalla que el terreno servirá para obras ferroviarias del Tramo 7 Chetumal-Escárcega y fue suscrito también por el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, y la secretaria de Desarrollo Agrario, Edna Elena Vega Rangel, el 7 de agosto de 2026 en la Ciudad de México.
El Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales fijó una indemnización de 494 mil 534.04 pesos, pagada directamente por Tren Maya con recursos propios. El trámite inició en mayo de 2024 con una solicitud de 3.87 hectáreas que se ajustó tras estudios técnicos hasta alcanzar la cifra definitiva. El comisariado ejidal recibió notificación el 9 de octubre de 2025 y, tras diez días hábiles, no presentó observaciones, dejando el camino libre para avanzar.
El decreto destaca que el Tren Maya impulsará el transporte de pasajeros y carga, además de funcionar como corredor humanitario para llevar alimentos y atención médica a comunidades indígenas y afromexicanas del sureste. Si en cinco años los terrenos no se destinan al uso previsto, existe la opción de reversión parcial o total.
En la práctica, el gobierno federal logró sumar un pedacito de tierra al proyecto más grande del país con la precisión de un reloj suizo y la discreción de quien sabe que las grandes obras se construyen metro a metro, sin necesidad de escándalos ni titulares dramáticos.




