Parece que en Super Micro Computer encontraron la gallina de los huevos de oro, y esa gallina es un robot que piensa. La compañía, que se dedica a vender los cerebros metálicos donde vive la inteligencia artificial, anunció que va a ganar tanto dinero que sus acciones se dispararon más que el corcho de una botella de sidra en Año Nuevo. Los inversionistas están tan felices que probablemente ya están eligiendo el color de su próximo yate.
Los genios de Wall Street, también conocidos como analistas, se quedaron con la boca abierta y cara de no entender nada. Proyectaron que la empresa vendería unos modestos 12.000 millones de dólares, pero Super Micro salió a decir que en realidad esperan entre 14.500 y 15.500 millones. Ni el más optimista de los analistas, que seguramente se tomó tres cafés cargados ese día, se atrevió a soñar con una cifra tan alta.
¿Cuál es el truco mágico? Pues que sus servidores vienen equipados con los cotizadísimos chips de Nvidia, que son básicamente el ingrediente secreto en la receta de la inteligencia artificial. Mientras el director ejecutivo, Charles Liang, daba un discurso corporativo más aburrido que un documental sobre la cría de caracoles, sobre «liderazgo tecnológico y escala de fabricación», la traducción era simple: «vendemos lo que todos quieren y nos estamos forrando».
El mercado reaccionó como un adolescente en un concierto de su banda favorita. Las acciones subieron un 18% en un parpadeo, una noticia espectacular si no fuera porque ya habían subido un 8% en lo que va del año. Esto se suma a que el mes pasado revelaron que tenían pedidos acumulados por más de 60.000 millones de dólares, una cifra que haría llorar de envidia al mismísimo Tío Rico McPato.
Pero no todo es color de rosa en este cuento de hadas tecnológico. Mientras la empresa imprime billetes, uno de sus cofundadores fue acusado de enviar ilegalmente servidores a China, como si fueran contrabando. Además, la fiscalía de Taiwán decidió hacer una visita sorpresa a sus oficinas y se llevó a dos empleados para hacerles preguntas. Un pequeño detalle que ensucia un poco la fiesta.
Al final del día, Super Micro reportó ventas por 11.100 millones de dólares en el último trimestre, demostrando que el negocio va viento en popa. Así que mientras los ejecutivos celebran sus ganancias estratosféricas, parece que también tienen que estar atentos a no tropezar con algún problemita legal en el pasillo. La clásica historia de éxito con un toque de telenovela judicial.




