En un numerito digno de un sketch de *El Hormiguero* pero con misiles en vez de palos, el Mando Central de Estados Unidos presume de haber escoltado a más de mil buques por el estrecho de Ormuz “a pesar de la agresión iraní injustificada”. O sea, que mientras un lado dispara, el otro cobra peaje y llama a eso “ayuda humanitaria con cañones”. El numerito sigue en marcha y, de paso, Washington ha desviado 45 barcos mercantes, inmovilizado dos y abordado otros dos “para garantizar el cumplimiento”. Traducción: “si no pasas por donde yo digo, te quedo con el cargamento y te canto las cuarenta”.
La ruta sur, según el Pentágono, “permanece libre y abierta” como un prostíbulo en horario de oficina. Eso sí, con explosiones e incendios en varios barcos durante las últimas semanas, lo que en cualquier otro sitio se llamaría “zona de guerra” y aquí se presenta como “tránsito seguro con pirotecnia gratis”. Irán, por su parte, responde que por las rutas paralelas que no controla no hay paso seguro y que el cuento de la libertad de navegación les suena a chiste de tebeo.
Mientras tanto, la diplomacia hace su papel de figurante: la Administración Trump asegura que este mismo semana habrá acuerdo, y Teherán califica de “positivas” las charlas con Omán, el vecino de al lado del estrecho. O sea, dos que se tiran los trastos al agua pero ya están pactando el precio del ron que van a brindar después.
Resumen del espectáculo: un bloqueo naval que se disfraza de servicio de escolta, mil barcos pasando entre explosiones y una paz que se cocina a fuego lento mientras los cañones siguen calientes. Otro capítulo de “La paz armada”, donde todo el mundo ayuda… a que el otro se rinda. ¡Qué grande es el teatro cuando hay petróleo de por medio!



