Ariadna Montiel activó el botón de emergencia interna de Morena al pedir a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia que investigue a las diputadas poblanas Nayeli Salvatori y Graciela Palomares por sus comentarios en el podcast “Descasadas”. El 21 de julio las legisladoras describieron a hombres mayores como algo que “huele a baúl del recuerdo” y que “ya se está pudriendo”, generando una tormenta que ahora se resuelve dentro del partido.
Montiel aclaró que la decisión final corresponde al órgano partidista, aunque adelantó su preferencia por suspender derechos. Enfatizó que el respeto forma parte de la lucha histórica del movimiento y que permitir este tipo de expresiones podría normalizarlas. El caso ya está formalmente en manos de la comisión, sin plazo definido para la resolución, mientras Salvatori y Palomares ofrecieron disculpas públicas alegando descontextualización tras un primer rechazo a retractarse.
El episodio revela cómo Morena aplica su propio código de conducta con la misma seriedad que exige a otros. Las diputadas cerraron el programa y anunciaron pausas en sus espacios televisivos, mientras el partido convierte el escándalo en un recordatorio práctico de que la disciplina interna no es opcional. El contraste entre las metáforas de armario viejo y el mecanismo ordenado de justicia partidista deja claro que el respeto, al final, se defiende con procedimientos y no con chistes de guardarropa.
La Comisión decidirá el desenlace, pero el mensaje ya quedó grabado: en Morena hasta los baúles del recuerdo deben respetar las reglas del movimiento.



