España desplegó un contingente de 60 militares en el enclave de Ceuta para apoyar a las fuerzas de seguridad tras el incremento de la presión migratoria en la frontera con Marruecos. La medida se produjo después de que cientos de agentes reconocieran dificultades para contener los cruces irregulares, mientras distintas estimaciones apuntan a que miles de personas intentaron llegar al territorio español y otras permanecen concentradas en las inmediaciones del paso fronterizo.
El operativo incluyó tres pelotones del Ejército, además del envío de unidades especializadas de la Policía Nacional y refuerzos de la Guardia Civil. Sin embargo, las tropas fueron asignadas únicamente a labores de apoyo logístico y de seguridad, sin facultades para cerrar la frontera, detener migrantes o ejecutar devoluciones, funciones que continúan bajo responsabilidad de las autoridades policiales.
La administración regional de Ceuta solicitó al Gobierno central medidas extraordinarias, entre ellas el cierre de la frontera y la declaración de un estado de emergencia, al advertir que los servicios de seguridad, hospitales y centros de atención enfrentaban una fuerte presión por la llegada de migrantes. Madrid descartó esa posibilidad al considerar que la situación no encuadra en los supuestos legales previstos para una emergencia nacional.
Mientras continúan los operativos en ambos lados de la frontera, persisten diferencias sobre la magnitud del flujo migratorio, ya que las estimaciones difundidas por distintas autoridades y medios presentan cifras diversas. La crisis mantiene bajo presión a España y reabre el debate sobre la capacidad de respuesta de Europa frente a episodios de migración masiva.




