Estados Unidos se ha consolidado como uno de los principales beneficiarios económicos del conflicto con Irán gracias al fuerte incremento de las exportaciones de gas natural licuado (GNL) hacia Europa y Asia. La incertidumbre provocada por las tensiones en Oriente Medio y el estrecho de Ormuz impulsó los precios internacionales de la energía y aumentó la demanda del combustible estadounidense.
Según analistas citados por RT, la guerra fortaleció la posición de los productores estadounidenses, ya que muchos países buscaron reducir el riesgo de depender del suministro energético procedente del golfo Pérsico. Europa, que desde hace años disminuye sus compras de gas ruso, incrementó aún más las importaciones de GNL estadounidense para garantizar su seguridad energética.
El aumento de la demanda permitió a las compañías exportadoras de Estados Unidos vender mayores volúmenes a precios más elevados, mientras varios proyectos de expansión de terminales de licuefacción aceleran su desarrollo para responder al crecimiento del mercado internacional. Expertos consideran que esta tendencia podría consolidar a EE.UU. como el mayor exportador mundial de gas natural licuado durante los próximos años.
Mientras tanto, el conflicto también ha elevado los costos energéticos para numerosos países importadores. La volatilidad en el mercado del petróleo y del gas mantiene la presión sobre la inflación mundial, mientras gobiernos y empresas buscan diversificar sus fuentes de abastecimiento para reducir la dependencia de regiones afectadas por tensiones geopolíticas.



